viernes, junio 10, 2011

PELOT(UD)EANDO ENTRE LAS CENIZAS

Como hacía mucho no salía a recorrer el espinel del fútbol argentino, anoche me decidí a salir a dar una vuelta. Para eso, preparé ropa de abrigo y agregué un chambergo para evitar que las cenizas del volcán que siguen esparcidas por el aire plateen mi sien...más de lo que están.

Así es que esta mañana me levanté tempranito y me dirigí al nuevo Aeropuerto de Sunchales, porque parece que el de Rafaela no sirve ni para pista de skate, para tomar el avión rumbo a Buenos Aires. Cuando salí a la ruta, pasé por un afamado hotel de la ciudad y noté que adentro se desarrollaba una fiesta que seguramente venía de la noche anterior. Como el Ogro Fabbiani, las luces y el ruido me tentaron. Obviamente entré y me encontré con Don Carlos Trullet, el DT de Atlético.

-¡Don Carlos, como le va! exclamé

-Acá andamos Pachi, como me ve...de festejo en festejo.

-Y no es para menos ¡que campaña que hicieron!... Y dígame (ahí surgió mi olfato periodístico) ¿está festejando el ascenso ó la renovación del contrato?

-Nada de eso Pachi, respondió. Estoy festejando el cumpleaños de un amigo de Santa Fe...

-¿Acá en Rafaela?

-Si Pachi...lo que pasa es que este amigo es hincha de Unión y anoche estábamos festejando en su casa y nos cortó la luz para que nos vayamos...por eso la seguimos acá ¿entiende?

Lo miré sin responderle, dí media vuelta y seguí mi camino no sin antes esquivar tres borrachos, dos cornetas y un montón de papel picado que me parecieron que eran las boletas de Vila para la próxima elección en AFA.

Tomé el avión rumbo a la Capital y en la escala en Rosario se sube al mismo el Flaco Schiavi. Yo medio dormido, no había notado que era él pero me di cuenta de su presencia cuando me asestó un codazo en la cara para ganar la posición y poder sentarse en el asiento a mi lado.

-¡Rolando! lo saludé mientras le pedía un apósito y un calmante a la azafata

-Pachi querido...lo confundí con un delantero rival...discúlpeme

-No hay problema, le dije...como viene últimamente me parece que soy el único al que pudo agarrar. Y dígame (otra vez el olfato) ¿a que va a Buenos Aires?

-Trámites bancarios y de dinero.

-Claro, entiendo...tiene que mover sus finanzas que, por lo que se cuenta, no deben ser tan flacas como usted.

-No, voy a buscar un premio especial que nos prometió Passarella para que le ganemos a Olimpo. Incentivación que le dicen.

-¿Y lo busca antes de jugar?

-Claro, porque si ganamos, con el hambre que hay en River seguro que no nos mandan la plata ó nos quieren dar el pase de algun jugador a cuenta...

En ese momento, una nube de ceniza volcánica envolvió al avión por lo que la azafata dejó de repartir café y comenzó a entregar paracaídas. Salté, dejándolo a Schiavi pegándole al piloto, y la fuerza del viento me depositó en Casa Amarilla donde hacía su entrenamiento Boca Juniors.

Al verme llegar, sentí que un perro me apuntaba. Pensé que era un can guardián, pero al mirar bien me di cuenta que era Julio Falcioni con su mejor cara de culo. Lo saludé y me fui a charlar con Amor Ameal que estaba con una maquinita de sumar sacando cuentas.

-¡Hay Amor! le grité

-Siempre con ese chiste pelotudo, me respondió poco amistoso Ameal.

-No se caliente Presidente (lo sobé). ¿Anda sacando cuentas? ¿no le cierra el presupuesto? (Nuevamente el olfato)

-No Pachi. Lo que pasa es que con los muchachos de la Comisión hicimos una apuesta con respecto al próximo partido de Boca frente a Banfield. Y estaba calculando las probabilidades.

-¿Y en que consiste la apuesta?

-Usted sabe que es el último match de Palermo en la Bombonera. Y bueno, con mis pares debemos adivinar a los cuantos minutos del partido el réferi le va a dar un penal a Boca para que Palermo haga su gol.

Lo miré y no me salía palabra. Ameal continuó:

-Yo no se nada de fútbol así que por consiguiente no se si el juez se va a apurar a cobrar el penal así ya está ó va a esperar si Martín la mete y en caso que pasen los minutos y no convierta, le va a pitar la sanción ¿usted que opina?

Cuando Amor terminó de preguntar, yo ya estaba corriendo por Caminito. Eludí a dos parejas que bailaban tango, casi choco al Ratón Ayala que estaba pintando un cuadro, a un vendedor de manzana acaramelada y así, corriendo como Forrest Gump, llegué a la AFA.

En las escaleras del edificio me tropezé con unos manifestantes que bregaban por la democratización de la institución. Eran cuatro: Alejandro Fantino, Gabriel Anello, Coco Zilli y Pamela David que con pancartas en la mano caminaban por la vereda. Derrapé por el lustroso piso del edificio y terminé a los pies del mismísimo Julio Grondona.

-Hola pibe como te va, me saludó el mandamás de AFA

-Bien Don Julio, respondí mentras me incorporaba y me desenganchaba una teta de la David que me había quedado pegada en el zapato. ¿Cómo dice que le va?

-Y, medio preocupado Pachi

-¿Por? Si el fútbol argentino no tiene problemas, no tiene nada que arreglar, respondí irónicamente con mi olfato periodístico a flor de piel.

-No te hagas el dolobu. Acordate que tenés tu equipo está casi en Promoción y el de tu ciudad recién ascendido. No busques un accidente.

Agaché la cabeza cual dirigente de la B Metropolitana y Grondona prosiguió:

-Estoy preocupado por el nivel de todo el fútbol en general: la selección de comió 4 con Nigeria, los árbitros son un desastre y los equipos más populares están cada vez peor.

- Aja...(no me animé a decir nada...por las dudas) y le di pie para continuar

-El año pasado se fueron al descenso Chacarita y Central. Este año se van Quilmes, Huracán y quizás Gimnasia y hasta River. Yo me pregunto: ¿No será TyC el que está conspirando para que la A se mude a la B y así tienen los derechos de TV?

Lo miré sorprendido, mis ojos parecían el dos de oro, y Grondona siguió monologando:

-Además imagínese el próximo torneo de la A, Pachi: van a estar Lanus, Banfield, Atlético Rafaela, Union de Santa Fe, Tigre, All Boys, capaz que no esté River...¡un desastre! Si ahora lo bautizamos como Néstor Kirchner al que viene lo vamos a tener que llamar Fernando De La Rúa, ¡porque está desacreditado y nadie le va a dar bola!

Grondona siguió hablando solo mientras subía al ascensor rumbo a su oficina con su séquito de aduladores saltándoles como perritos falderos. Yo me di vuelta, salí raudamente de vuelta hacia mi ciudad suplicando no cruzarme con la máquina de picar boludos y buscando algún bar para tomarme un vermouth con papas fritas....¡¡y good show!!

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2 Comments:

Anonymous am9 said...

buenisimo como siempre sus monologos pachi,me hacen recordar al gran tato.

11:09 a. m.  
Anonymous AV said...

Excelente, impecable como siempre, deberías trabajar para la television, Pachi: cada dia escribis mejor!

5:54 p. m.  

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