jueves, junio 26, 2008

ARGENTINA CAMPEON DEL MUNDO 1978 (3º PARTE)


El 25 de Junio de 1978 era el día esperado por todos. Argentina era finalista y enfrente tendría a la poderosa Holanda de aquellos tiempos, quien era el último sub campeón y verdugo del anterior Mundial y que, aún sin su máxima estrella Johann Cruyf ni el entrenador Rinus Michell, todavía era apodado “La Naranja Mecánica”. El estadio Monumental estaba colmado con más de setenta mil personas que, contrariando el pedido oficial que se hacía a través de la voz de José María Muñoz, recibió al equipo como en todo el torneo: con una lluvia de papelitos que hasta ahí era algo inédito en el fútbol mundial.

Argentina formó ese día con Fillol, Olguín, Galván , Passarella, Tarantini, Ardiles, Gallego, Kempes, Bertoni, Luque y Ortiz; mientras que su rival alistó a Jongbloed, Haan, Krol, Poortvliet, Brandts, Neeskens, Jansen, Rep, Rensenbrink, y los mellizos William y Rene Van De Kerkhof. El partido se demoró en su inicio debido a que el último de los nombrados tenía un yeso en uno de sus antebrazos que originó la protesta de los jugadores locales, a la cual el referee Sergio Gonella de Italia hizo lugar , obligando al jugador holandés a cambiárselo por una venda. Esa fue la muestra de que nadie regalaría nada.

Tal lo previsto, el partido fue de trámite intenso y disputado como toda final y fue Argentina quien abrió el tanteador a través de Mario Kempes a los 38 minutos, tras una entrada al área donde la pelota parecía escapársele y él se arrojó al piso anticipando al arquero rival y punteándola hacia la red. En el segundo tiempo las acciones seguían como en el primero aunque era Holanda quien, obligado por las circunstancias, buscaba el ataque llevando zozobra al arco argentino. Primero fue Fillol quien salvó magistralmente un cabezazo de Rep aunque no pudo evitar la caída cuando a los 82 minutos, tras un error defensivo de Argentina que intentó salir jugando con el off side, el ingresado Nanninga conectó un centro de cabeza y marcó el empate. Los jugadores albicelestes sintieron el golpe de la igualdad faltando tan poco para terminar y el equipo naranja aprovechó el desconcierto para realizar un intenso ataque que terminó con un remate de Rensenbrink que se estrelló en el palo derecho del arco argentino provocando un silencio casi sepulcral en el estadio que sólo se rompió cuando Gallego despejó el peligro, y ese hecho se festejó casi como un gol propio.

Terminados los 90 minutos reglamentarios, debían jugarse 30 de tiempo suplementario. El partido parecía una pelea de box donde ambos rivales se estudiaban pero ninguno se animaba a lanzar ataques profundos hasta que, casi al final de los primeros 15, apareció nuevamente Kempes ingresando por el centro del área para rematar el balón que no pudo ser totalmente contenido por el arquero y tras el rebote empujar nuevamente hacia la red anticipando a dos defensores rivales que trataban de cerrar en forma desesperada. A partir de ese momento el seleccionado argentino se plantó de manera más firme y desbarató cualquier intento de ataque holandés. A los 116 minutos, faltando solo cuatro para finalizar el partido, Bertoni capturó un rebote dentro del área rival tras una nueva entrada de Kempes y marcó el tercer gol casi con el arco libre. Poco después el referee marcaba el final y todo un pueblo celebraba la hazaña al son del “Dale campeón, dale campeón” que paradójicamente llevaba la melodía de la marcha peronista. Argentina era campeón mundial por primera vez y se ubicaba entre los grandes del planeta. La entrega de la copa, la vuelta olímpica y los festejos posteriores en las calles son postales que están guardadas en la memoria de todos los argentinos y recorrieron el mundo, tanto como esa foto que sintetiza el sentimiento criollo, que se llama “El abrazo del alma” e ilustra este post .

Al rever la historia de La Copa Del Mundo Argentina 1978 es imposible obviar el aspecto político que ésta tuvo. Por ese entonces nuestro país vivía una etapa oscura y la realidad azotaba con violencia y muerte a los habitantes del país y con el fútbol se taparon muchos hechos que más tarde salieron a la luz de la verdad. Pero creo que es injusto querer desmerecer el logro deportivo que legítimamente se obtuvo por un contexto político que la gente del fútbol no deseaba ni conocía. El gobierno militar organizó un Mundial pero, como vimos al principio de este informe, no fueron ellos quienes solicitaron la competencia para nuestro país, sino que heredaron ese compromiso. No hay ninguna duda que aprovecharon la oportunidad para crear un imperio de corrupción y sacar sus réditos políticos pero pienso que los argentinos debemos quedarnos con aquel magnífico logro que puso a nuestro fútbol en la mejor vidriera en la cual hoy todavía se encuentra, gracias a ese puñado de hombres, los integrantes del plantel y el cuerpo técnico, que creyó que el máximo objetivo era posible y lograron conseguirlo.
Fuentes Consultadas:
Libro: “La Vergüenza de todos” - Pablo Llonto
Wikipedia
Revista “El Gráfico”
Archivo Mental del Blogger.
Diario La Nación
ESPN DeportesTremendamente Motivados

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