DECEPCIÓN EN TIEMPO REAL
Lo que pasa es que lo que muestra la TV en este momento no es nada de lo esperado y seguramente en un rato más, veré como el seleccionado de Brasil, que hasta ahora va ganando 2-0, festeja la obtención de la Copa América.
Finales son finales: se juegan a todo ó nada y lo hecho en los partidos anteriores queda un poco de lado. Hoy los hombres vestidos de amarillo demostraron que en sus genes hay algo distinto al resto y que los hace mejores en este tipo de partidos.
Gol de Brasil: 3-0, en un contraataque más que la defensa criolla no supo ni pudo parar. Si nos vamos al análisis en caliente de lo que hasta acá fue el encuentro, puedo decir que Dunga, El DT brasilero, hizo sus deberes e hizo un planteo táctico impecable, con una férrea defensa ordenada que no dudó en hacer faltas y cortar el juego lejos de su arco que sirvió para que Argentina casi no pueda armar juego y un rápido ataque que desnudó las falencias que tuvo el equipo durante todo el torneo que en otros partidos no se evidenciaron por lo flojo del rival: los descuidados laterales argentinos, especialmente el izquierdo con Heinze en una posición que no es la suya al que le costó horrores proyectarse en ataque y Cambiasso que no se supo a que jugó si de volante ofensivo ó defensivo y terminó siendo ninguna de las dos cosas.
Se va otro torneo y nuevamente nos deja un muy mal sabor al final. “El wisqui te desnuda” dijo alguna vez el Bambino Veira y para la selección Argentina esta Copa América al final estaba lleno de wisqui brasileño, que desnudó a la peor Argentina: la de un equipo que todavía no era tal, la de los problemas defensivos, la que no está segura en el arco, la de los jugadores pendencieros pero que ante los partido importantes fallan en la actitud; y además nos deja un trago amargo que no sirve ni para ahogar las penas. Y mientras miro como se abrazan al finalizar el partido los del scratch, recuerdo esa frase que dice “las penas no se ahogan, ellas saben nadar”
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