miércoles, agosto 29, 2007

LA SILLA ELÉCTRICA



Cierta ocasión tuve oportunidad de asistir a unos cursos de Comercialización dictados por un supuesto especialista que, para hacerse entender ante los oyentes, insistía en hacer comparaciones entre la vida comercial y el fútbol. Este afiebrado orador, equiparaba a vendedores con goleadores, a las transacciones con un partido de fútbol, y a los Gerentes con los Directores Técnicos. Y refiriéndose a este último parangón, él nos decía que es necesario que un gerente “mire desde afuera” la situación porque de esa forma verá cosas que “los de adentro” que están todo el día en el fragor del trabajo no pueden notar, al igual que pasa con los DT, que observan atentos paraditos al lado de la línea de cal mientras los players se matan corriendo adentro de la cancha y remató el ejemplo con esta pregunta: ¿Ó ustedes vieron alguna vez a un director técnico que a la vez sea jugador?

En ese momento me callé la boca y no respondí porque no venía al caso, pero yo si vi técnicos-jugadores aunque como aquella vez, ahora no es momento para hablar de ello. A lo que apuntaba es que últimamente estoy notando un crecimiento en el nerviosismo con que viven los partidos actualmente los técnicos en nuestro país, quedando muy lejos de aquellos que tranquilamente se sentaban a observar y analizar el partido, casi como un plateísta privilegiado. Especialmente en los últimos tiempos vemos como fue creciendo la participación de los DT durante el transcurso del partido cuando desde su “jaulita” gritan, dan indicaciones, hacen ademanes, protestan, le dicen cositas a los rivales, reclaman a los jueces de línea, salen en alocadas carreras cuando su equipo convierte un gol y hasta intentan cabecear como recordarán ustedes al ex técnico uruguayo en el mundial del 2002.

Pienso yo, al igual que aquel orador de la conferencia, que un buen técnico tiene que estar extremadamente concentrado en el partido pero para ver lo que sus jugadores no notan en el desarrollo del juego. La táctica, el ordenamiento de las líneas y hasta algún detalle extra futbolístico que puede ser usado para sacar una ventaja tienen que ser los objetivos del orientador y no quedarse con el desarrollo plano del juego como una falta, un lateral no sancionado ó cualquier otra nimiedad que pueda reclamarse; y de paso transmitirle cierta tranquilidad a sus dirigidos. Hoy tenemos los casos de Pedro Troglio, Caruso Lombardi y Gustavo Costas entre otros que parecen un jugador que se olvidó de entrar a la cancha y viven el partido con un manojo de nervios, vociferando y haciendo ademanes como si estuvieran sentados en la mismísima silla eléctrica al borde de ser ejecutados. Yo prefiero un Bianchi ó un Menotti que solo se limitaban a aplaudir cuando su equipo conquistaba un tanto (el César es un caso extremo porque no gritó ni los goles de la final del 78) y hasta a Bilardo que en su locura, es capaz de dar indicaciones tácticas en medio de un festejo como sucedió en el último gol del Mundial 86.

No se si fui claro en mis conceptos el día de hoy, espero que me hayan entendido y me gustaría conocer sus opiniones alguna vez. Si no, no importa, me las rebuscaré escribiendo en un blog de Comercialización a ver si tengo más éxito.

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2 Comments:

Anonymous ANONIMASSO said...

CLARISIMO BLOGERMAN..!
UD VIO QUE POR ESTOS DIAS LAS COSAS DE NIVEL Y BIEN HECHAS NO TIENEN TANTA REPERCUSION COMO UN BUEN CULO, UN POCO DE SANGRE O ALGUNA DISCUSION A LOS GRITOS O A GOLPES DE PUÑO.
TAL VEZ A ESTE BLOG LE HAGA FALTA MAS COLOR AMARILLO..
PRUEBE Y VA A VER..

PD: EL SÁBADO?

12:00 p. m.  
Anonymous Gogui said...

Como dije mil veces, no soy el más indicado para disertar sobre fútbol, pero aprovecho el medio escrito para que nadie me haga callar jeje.
Personalmente creo que tenés razón, existen técnicos que son jugadores a al vez, el caso del Enzo es emblemático. creo que este ejmplo también demuestra la estrechez de la visión laboral de este arengador del marketing del que vos hablás, ya que no aprece ver que la realidad es más compleja de lo que parece a simple vista.
Creo que también el DT hoy está cargado con uan responsabilidad prácticamente inédita en al hsitoria del fútbol, ya que se juega su puesto en cada partido, en especial en el caso de clubes grandes. La sobreexposición mediática y el termómetro intolerante del hincha no colaboran para construir un DT que sea más aprecido a un estratega durante una guerra que a un barrabrava desaforado que busca la victoria a cualquier costo.

No?

12:03 p. m.  

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